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lunes, 27 de febrero de 2017

El Gobierno de Macri por Horacio Rovelli

“…grandes ganancias a sectores reducidos promoviendo otra gigantesca fuga de capitales, que servirá para evadir y proteger esas ganancias en los paraísos fiscales y posiblemente, para muchas multinacionales, compensar las pérdidas que la crisis les ha producido en otros lados” Prof. Mario Rapoport

FOTO: REVISTA BARCELONA

La lógica imperante en el modelo macrista es la búsqueda y apropiación inmediata de la ganancia a como dé lugar, cubriendo los déficits que ellos mismos generan con endeudamiento, aprovechando la alta liquidez internacional, que a su vez es el camino para que los sectores más favorecidos del modelo adquieran las divisas y fugarlas a posteriori.

Devaluaron violentamente no bien asumieron (el dólar pasó a valer de $ 9,70 el 9 de diciembre de 2015 a $ 13,90 el 31 de enero y a $ 15,80 el 28 de febrero de 2016) y le quitaron las retenciones a las exportaciones (disminuyendo la de la soja), redujeron los impuestos internos para la compra de autos de alta gama y artículos de lujo, incrementaron fuertemente las tasas de interés, acrecentaron sideralmente las tarifas de la luz, del gas, del agua, de las comunicaciones.  Se endeudaron irresponsablemente, como gráficamente lo expresara el primer ministro de economía de Kirchner, Roberto Lavagna: “El Kirchnerismo para resolver 90 mil millones de dólares, emitieron 35 mil, el gobierno de Macri para resolver menos de 5 mil millones, emite 12.500 millones”.

Y hacia el futuro inmediato, en la ley 27.260 que va a permitir pagar jubilaciones extraordinarias a costa de todo el sistema previsional, reduce severa y tajantemente el impuesto a los Bienes Personales (patrimonio de las personas), eliminan a partir del año 2019 el impuesto a los activos de las empresas (Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta), derogan el impuesto a los dividendos (ganancias) por la compraventa de acciones en mercados financieros del exterior, permiten un “blanqueo” sin la obligación de repatriar los capitales no declarados, y como postre para terminar de desfinanciar el sistema, la venta de las acciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS.

En efecto la ley ómnibus recorta beneficios a quienes tienen sentencia firme y a quienes están litigando, puede desatar miles de juicios de aquellos que no fueron contra el Estado y ahora ven la posibilidad de obtener un resarcimiento por esa vía -para lo cual tienen todo el derecho-, expulsa de la jubilación plena a quienes fueron víctimas del trabajo en negro y no pudieron completar aportes, especialmente a las mujeres, consume la rentabilidad del FGS, que no podrá utilizarse para otros fines, y compromete la sustentabilidad del sistema jubilatorio en su conjunto al asumir compromisos que no se sabe si se podrán cumplir. Paralelamente la propuesta de blanqueo de capitales en medio del descubrimiento de cuentas offshore en Panamá y Bahamas entre las que figura el Presidente, su familia, y otros funcionarios del gobierno y del partido político que lo llevo a la presidencia, es coherente y se amalgama con la posibilidad de vender las acciones de empresas privadas en poder de la ANSES a partir de la nacionalización de las AFJP. Entre otras con acciones en poder de la ANSES figuran empresas del grupo Techint (Siderar); de Aluar; el 9% del paquete accionario del Grupo Clarín; Molinos Río de la Plata; las empresas distribuidora de gas; de energía eléctrica; Endesa; Cresud; Central Puerto SA; IRSA; Ledesma SA; Alpargatas SA; Solvay; Quickfood; Consultatio; Holcim;  y Mirgor.  Y los bancos Macro (con el 24,6% del paquete accionario), BBVA Francés, Banco Patagonia, Galicia, e Hipotecario, el volumen de acciones en poder del organismo dentro del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) superarían a septiembre de 2016 los $ 90.000 millones, que indefectiblemente será utilizados para ese fin.

Una clara muestra de la irresponsabilidad, desconocimiento e improvisación del gobierno es la Resolución 28/2016 del Ministerio de Energía y Minería por la que se aprobó un nuevo cuadro tarifario para la boca de pozo del gas incrementando el Millón BTU de U$s 2,60 a U$s 4,50 o U$s 5.- según la cuenca, que sumado al precio de los distribuidores y a la devaluación realizada implicó un aumento sideral de las tarifas, que al no ser convalidado por la Corte Suprema de Justicia al no haberse realizado las correspondientes audiencias públicas, tuvieron que frenar, pero es obvio que tienen toda la intención de una manera u otra de aplicarlo y así lo hacen subrepticiamente y lo plasmarán en el año 2017, sobre todo después de las elecciones de medio término de ese año.

El gobierno de Macri solamente puede superar la restricción externa y las inconsecuencias del modelo que aplica, endeudándose y ofreciendo pingues negocios al capital más concentrado, no existe y en ese marco no puede existir proyectos de inversión productiva,  se prioriza lo financiero, a costa de un mercado interno que se achica, se concentra y se extranjeriza, con lo que  condena a amplias franjas de la población a la desocupación y a la pobreza, con un efecto anestésico por el ingreso de dólares para un sector de la población, pero insustentable en el tiempo.

Se realizó una importante depreciación de nuestra moneda y como las grandes empresas formadoras de precios los acrecentaron, el incremento de los mismos absorbió gran parte del ajuste cambiario inicial de modo tal que en enero de 2017 el valor del dólar favorece la compra en el exterior de bienes finales (sobre todo de consumo y de consumo para los sectores más pudientes de la sociedad, como lo demuestra la importación record de autos de alta gama del año 2016).

La administración de Macri busca consolidar un modelo de acumulación a favor del gran capital (nacional y extranjero). Posibilita la fuga de capitales, de allí que el 16 de diciembre de 2015 eliminaron el mal llamado “cepo” cambiario y permiten cada vez más y mayores compras de divisas a particulares y a empresas (que Argentino de a pie puede adquirir U$s 5.000.000.- por mes), generando una fuerte caída del consumo popular (y con ello del Producto Bruto Interno) e incrementando el déficit fiscal y comercial que cubren con un cada vez mayor endeudamiento, camino que, como se ha dicho y a demostrado la historia de nuestro país, solo sirve para enriquecer a la minoría dominante, y a su vez los deja a ellos como únicos contactos y confiables al capital extranjeros para renovar esos créditos que se emplean mal (en realidad se convierte en el vehículo de la fuga de capitales) y que no se necesitan.

El final de la película ya lo conocemos, nos lo dice la historia y lo hemos vivido, en la crisis de 1890 y de 1930, y que tras el golpe militar de 1976 se acorta en períodos de siete años promedio: 1982, 1989, 1995, 2001/2 y que por el gobierno de los Kirchner de defensa del mercado interno no se había hecho presente pero que si lo será en un futuro inmediato por las condiciones creadas por la administración macrista.

La voluntad política expresada por el Presidente de llevar a la Argentina a la Alianza del Pacífico, un bloque que se caracteriza por sus elevados niveles de apertura a las importaciones, y a un acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, demuestra que no solo no se defiende el mercado interno, sino que se obliga a nuestra industria a competir en forma desigual propiciando el cierre y fusión por absorción por grandes empresas, esencialmente extranjeras. Si sabemos que las pymes son las principales creadoras de puesto de trabajo se vislumbra lo mismo que antes fue, desocupación y crisis para obligar a reducir los salarios en moneda dura.

La mentira de la productividad y de la necesidad de la economía de escala nace de la misma debilidad ideológica del macrismo, de no defender el mercado interno y el trabajo nacional, creyendo en la perogrullada de las leyes del mercado. El mercado por definición es donde se unen oferentes y demandantes de un mismo bien o servicios, sin tener en cuenta la magnitud de uno y otro, por ende, en una economía abierta como la nuestra, donde existen grandes operadores (tanto para la compra como para la venta) los precios de todos los bienes y servicios, incluidos los factores de producción (trabajo, máquinas y equipos, insumos, energía, etc.) quedan determinados por los capitales más importantes. La única lógica que conocen los capitales es la de generar la mayor tasa de ganancia, y en el caso del capital financiero, que la misma se obtenga en el menor tiempo posible, por ende se supedita lo que vamos a producir, cómo, de qué modo, como juega en ello nuestra fuerza de trabajo, nuestra inserción en el mundo, nuestro presente y nuestro futuro (e incluso la lectura del pasado) en esa lógica primaria, elemental,  casi secreta, donde la primacía la determinan esos grandes capitales que solo ingresan al país si se le asegura (de allí la confianza de los mercados y la seguridad jurídica que propician) el cumplimiento estricto de la maximización de la ganancia y la minimización de los costos.

En esa lógica la tasa de interés es decisiva y fundamental, solo se emprende aquellos proyectos de inversión que superen la tasa de interés (con lo que se supedita la economía real a la financiera),  lo que se agrava porque paralelamente, la tasa de interés de la deuda es mayor que la tasa de crecimiento de la economía en dólares con lo que es inexorable el crecimiento del peso de la deuda sobre el PBI, entonces el “alegre” endeudamiento que incurre el gobierno debe pagarse con un PIB que no crece, por un lado, y por el otro nos preguntamos: Qué proyectos de balance comercial positivo hay detrás de cada esquema de financiamiento que “alegremente” se obtiene; de otro modo no se puede pagar la deuda y menos pagar las importaciones necesarias, con lo que el modelo es insustentable, dura mientras no se deba hacer frente a los servicios de una deuda cada vez mayor y asfixiante.  La apariencia de equilibrio y generación de negocios persiste mientras ingresan capitales[26], y se puedan cancelar y renegociar títulos de deuda, pero una vez agotada las ventas de activos públicos (por ejemplo la venta de la participación del Estado en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS)  y privados, el ingreso de blanqueos y condonaciones de todo tipo, presionar a las provincias para facilitar y ampliar la compra de tierras por empresas extranjeras, después de esos ingresos, como pasó con las privatizaciones de Menem y Cavallo, queda un modelo incapaz de sustituir importaciones y producir bienes con alto valor agregado.

Ingresan dólares financieros (deuda, blanqueo de capitales, extranjerización de la economía) pero en forma sistemática las importaciones superan a las exportaciones y a la vez, se debe hacer frente al cada vez mayor pago de los intereses del endeudamiento, con lo que se incurre en un déficit cada vez mayor de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, que, como ha pasado en el año 2001, por más renovación de deuda y/o plan canje que presenten, los acreedores impondrán peores condiciones y mayores tasas de interés, hasta que llega un momento en que se retiran en bandada.

Si a todo lo dicho le sumamos el accionar del Banco Central bajo la presidencia de Federico Sturzenegger, de fijar metas inflacionarias y que se readecue toda la economía a las mismas, en la creencia que al restringir la cantidad van a limitar el crecimiento de los precios, sin contemplar que los que fijan los precios son los grandes empresarios que tienen mercado cautivo o semi cautivo, como son los  casos, por ejemplo, de los combustibles o el de generación y distribución del gas o de la electricidad.

Que dicha esterilización de dinero se sostiene colocando títulos de deuda del BCRA para absorber liquidez, y que implementó el gobierno anterior para financiar al Tesoro de la Nación, en cambio el macrismo, aun endeudándose para subir artificialmente las reservas internacionales, esterilizan al 28/12/2016, siempre según datos oficiales, el 77,52% de la base monetaria (que es la cantidad de dinero creada y puesta en circulación por el BCRA), solo para que el mismo no vaya al público, ya sea para el consumo (lo que subiría la inflación en su mentalidad), o a la compra de divisas. Las LEBAC – Letras del BCRA- totalizan al 28/12/2016 la suma de $ 629.320 millones, cuando la Base Monetaria a esa fecha era de $ 811.800 millones, y se incrementaron en ese lapso en un 112,5% (Las LEBAC totalizaban al 09/12/2015 la suma de $ 296.181 millones).

Es por eso que, en lo inmediato, en el día a día, la administración de Macri trata de frenar la inflación con endeudamiento (externo e interno) y colocando Letras del Banco Central (LEBAC) a tasas astronómicas, incrementando exponencialmente la deuda externa e interna del Gobierno[27].  Trampa generada por ellos mismos, por su propia concepción e impericia, el ejemplo de las LEBAC (que comenzaron con una tasa del 35,25% el martes 24 de mayo 2016), y va descendiendo paulatinamente (el 31/08/2016 cortó a 28,25% anual para el plazo de los 35 días y al 28/12/2016 lo hizo al 24,75%) y no puede ser menor porque en el mercado a futuro del ROFEX (Mercado cerealero de Rosario) está acordado el valor del dólar a $ 17,90 para julio de 2017 y de $ 19,35 para noviembre 2017, cuando el valor tipo vendedor del día 28/12/2016 fue de $ 16,15, de allí se desprende que  la tasa anualizada de las LEBAC debe ser mayor que la depreciación esperada punta contra punta, de 12,5% para julio 2017 y del 21% para noviembre 2017.

En síntesis, en un año de gestión como Presidente de la República de Mauricio Macri se ejecutó una brutal transferencia de ingresos a favor de los que más tienen a través, primero, de la combinación de la devaluación y la quita y/o reducción de las retenciones a los grandes productores y comercializadores de granos, y a las empresas mineras; segundo,  durante el año beneficiando al  capital financiero con las LEBAC (Letras del BCRA) y otros activos púbicos con tasas de interés mayor que la depreciación del dólar (Por ejemplo las LEBAC pagaron en promedio en el año 2016 una tasa cercana al 32% anual y el dólar punta contra punta se incrementó solamente el 21%); y tercero y fundamental, a  las grandes empresas que subieron sus precios en torno al 50% castigando a la población y a  las Pymes que deben comprarle insumos a ese valor y/o venderle a precio vil (acero, aluminio, petroquímica, cemento, gas, electricidad, combustibles, el precio a la población de la leche, de la carne, de la harina, de la yerba, del aceite, de los medicamentos, etc. etc.) .

En ese marco la economía cayó fuertemente (no menos del 3% del PIB como quiera medírselo), se perdió riqueza por un valor equivalente a no menos de U$S 16.500 millones, pero como hubo puntuales beneficiados por la transferencia de ingresos como dijimos en el primer párrafo, es claro que el resto de la población, la Argentina de a pie, perdió lo que ganaron los otros, más la caída del PIB.

Un año de gestión y genera graves problemas en las economías regionales, lo demuestran los cierres de tambos, el “regalo” desesperado o dejar que la planta se pudra de los pequeños y medianos productores de la fruta y de las hortalizas y verduras ante los precios menores que los costos por la suba del combustible y demás insumos; 190.000 despedidos formales (trabajo en blanco con aportes previsionales y sociales) en el año (unos 122.000 puestos en el sector privado -industria, construcción, comercio, etc.-. y unos 68.000 en el sector público nacional, provincial y municipal), sin  contar la suspensiones, vacaciones anticipadas, reducciones de horas de trabajo, eliminación de las horas extras, etc. etc. que suman personas de a miles; caída en la Inversión Bruta Interna Fija que perforó el piso del 18% del PIB; caída del consumo (y de las ventas);  las exportaciones se mantuvieron gracias a que sabiendo la devaluación de más del 40% del inicio de la gestión de Macri (un dólar de $ 9,70 al 9 de diciembre de 2015 a $ 13,90 al 31 de  enero y de $ 15,80.- al 28 de febrero de 2016) se vendió parte de la cosecha retenida, pero las importaciones crecieron más (y sobre todo de bienes finales lo que compite con nuestra producción).

En ese marco cuál es la prioridad del gobierno, bien por un lado y a través del Comunicado “A” 6128 del BCRA le permite a las entidades financieras incrementar la tenencia de dólares del 15 al 25% de su patrimonio;  por otra parte, no bien asumió Macri le autorizó a las empresas exportadoras tomarse hasta 365 días para liquidar una operación, ahora y desde el primer día hábil de 2017, primero las exportadoras de servicios (royalties o patente, turismo, servicios profesionales de todo tipo, correo, fletes, seguros, etc.) no tienen ningún límite de tiempo para ingresar al país los dólares que reciben por esos servicios, y después los exportadores de mercancías (bienes) tienen hasta 10 –diez – años para liquidar sus exportaciones en el mercado local (pasar de divisas a pesos); finalmente, como regalo de fin de año, le reconoce y le paga a TRASENER SA (donde tiene participación el Estado y también EDENOR del grupo Mindlin) la suma de $ 2.014 millones, y a las distribuidoras de gas (Metrogas, Litoralgas, Gasnor, Gasnea, Gas Natural Ban, Gas del Centro, Gas Cuyana, Camuzzi Gas del Sur y Camuzzi gas Pampeana) le transfiere $ 3.450 millones por no haber podido ajustar las tarifas todo lo que las mismas pedían.

Por supuesto que semejante dislate y muestra cabal de incompetencia de la administración de Macri, se refleja en:

a) Un déficit fiscal de $ 544.000 millones, esto es aproximadamente U$s 34.000 millones, el 6,2% del PIB. La administración de Macri Incrementó el presupuesto original en un 46% (por supuesto que encima sub ejecutó en salud, en educación,  y en obra pública), y lo hizo sobre todo en el rubro deuda, en donde los intereses de la misma sumaron $156.872 millones en once meses, un 93,4% más que lo devengado un año atrás, de acuerdo a las cifras de ASAP,  monto que no pudo ser compensado por el ingreso de las multas del blanqueo de $ 82.000 millones (Unos U$s 5.100 millones, aproximadamente el 1% del PIB). Que la mayor parte del ingreso de la multa del blanqueo de capitales se destine al pago de los ajustes de los haberes de jubilados y pensionados forma parte del gasto público, donde obviamente se incrementó también las erogaciones previsionales, sin que ello signifique una mejora para los que menos ganan (también allí el sello de clase de Macri).

b) La deuda cuasi fiscal de la gestión de Macri, reflejado en la LEBAC (Letras del BCRA) asciende a $ 333.139 millones, con lo cual el pasivo no monetario del BCRA al 28/12/2016 es de $629.320 millones, convertidos a dólares aproximadamente unos U$s 39.300 millones (el 7% del PIB) que devengó intereses este año por el equivalente a U$s 11.000 millones (suma mayor de lo que ingresó al fisco nacional por la multa del blanqueo de capitales)

La suma del déficit fiscal (6,2% del PIB) y de la deuda cuasi fiscal o del BCRA (7% del PIB) asciende a 13,2% del producto bruto interno, de los cuales la gestión de Macri es responsable del aumento en un 5,4% del PIB  y también, obviamente,  que el mismo descienda no menos de 3% en el año 2016.

c) Deuda: La deuda contraída por el gobierno de Macri del año 2016, tanto en pesos como en dólares, pero convertida toda en divisas norteamericanas al tipo de cambio oficial, implican:
1) Intereses de las LEBAC por no menos de U$s 11.000 millones
2) Déficit Fiscal del año 2016 por el equivalente a U$S 34.000 millones
3) Reconocimiento y pago de deudas con los fondos buitres y otros por U$s 18.655 millones
4) Se le resta la multa ingresada por el “Blanqueo” de capitales de $ 82.000 millones en su equivalente en dólares de U$s 5.100 millones

Lo que conforma un total de deuda nueva por U$s 58.500 millones como mínimo, cuando la deuda al 31/12/2015 reconocida por el gobierno de Macri y publicada en la página web de la Secretaría de Finanzas de la Nación ascendía a U$S 222.703 millones (de los cuales casi el 57% era deuda intra sector público nacional), por lo que en un año aumentó el endeudamiento externo en un 26%

También, obviamente, es impensable que se pueda volver a repetir, primero porque ahora el nivel de deuda es mayor; segundo el ingreso de la multas del “blanqueo” es por una sola vez; y tercero y el más importante dato, que el riesgo de devolución de los créditos se incrementa potencialmente cuando la suma de los déficit fiscal y de la deuda cuasi fiscal supera el 13% del PIB para un país como la Argentina, que tiene déficit en su cuenta corriente de la Balanza de Pagos y que su población tiene en cuenta que el valor del dólar (su tipo de cambio de referencia) está atrasado y que son mucho más baratos los productos de los países vecinos y persistentemente compran dólares como ahorro, como lo demuestra los U$s 26.060 Millones adquiridos en el año 2016 que nos informa el MULC (Mercado Único y Libre de Cambio de la Argentina).

Esa compra sistemática de dólares por la población local explica porque ante semejante deuda contraída y la colocación de LEBAC para captar divisas, sin embargo las reservas internacionales del BCRA (siempre usando los número oficiales) han aumentado solamente en U$s 14.112 millones, cuando solamente tomando en cuenta los LEBAC, dichos títulos lo hicieron en $ 333.139 millones que es el equivalente a U$s 21.000 millones, quiere decir que si los bancos dan señales de deshacer su posición en LEBAC, el efecto de la corrida cambiaria sería el fin de las metas inflacionarias y cuantas estupideces repite el exotérico presidente del BCRA.


Si realmente se quiere propiciar el crecimiento de la economía la consistencia macroeconómica fundamental es la combinación de un tipo de cambio alto con bajas tasas de interés, como lo demuestran los países asiáticos que crecen a tasas sostenidas: China, Corea del Sur, Vietnam, Tailandia, Indonesia, etc., exactamente a la inversa del modelo macrista.

Las inconsistencias del modelo propiciado por la administración de Macri generan un proceso de retroceso perpetuo, en el que desciende aún más la elasticidad empleo –producto, ante un PIB que decrece y genera una mayor tasa de desocupación; se ahoga a las Pymes de todo tipo y a las economías regionales, lo que impacta negativamente sobre el empleo y las cadenas de pago; y ante la menor actividad, cae la recaudación tributaria y se agranda el déficit fiscal.

El economista y Presidente del Banco Central de Chile cuando era Presidente Salvador Allende, Dr. Carlos Matus  sostenía:  “El mercado es de vista corta, no resuelve bien los problemas de mediano y largo plazo; es ciego al costo ecológico de los procesos económicos; es sordo a las necesidades de los individuos y sólo reconoce las demandas respaldadas con dinero; el hambre sin ingresos no vale; es deficiente para dar cuenta de las llamadas economías externas, es decir cuando hay costos o beneficios indirectos; es incapaz de lograr el equilibrio macroeconómico; opera torpemente cuando en el sistema dominan los monopolios, se cierra la entrada a nuevos competidores y las economías de escala son discontinuas; no puede lidiar contra la falta de patriotismo, la corrupción y la deshonestidad; distribuye mal el ingreso nacional y puede hacer más ricos a los ricos a costa de los pobres, etc.”.

En cambio, la administración pública es totalmente distinta a lo planteado por los devotos del Mercado. La política económica en el sentido amplio de la palabra es el conjunto de estrategias y acciones que formulan los gobiernos para orientar, influir y/o conducir la economía de los países, y como toda estrategia debe responder a un plan global, esto es grandes objetivos y las distintas medidas que se deben adoptar para cumplir con esos objetivos. No existe Estado sin fijar metas, que son en sí misma la esencia del diseño del proceso de planificación de un gobierno, ya que al orientar su gestión le permiten alcanzar sus objetivos. Son parte también de la compleja inter relación de las políticas públicas como instrumentos para alcanzar los fines.

En la teoría económica existen dos grandes escuelas, la llamada neoclásica, liberal o marginalista que determina la asignación de recursos por el mercado, y la keynesiana, que es una apología y propuesta de intervención pública directa en materia de gasto, poniendo en manos de las autoridades públicas, quienes son los que realmente tienen medios y posibilidades de realizar un cálculo más racional y ajustado de la eficiencia marginal del capital, las decisiones de inversión de la economía. John M. Keynes (1883-1946) va a afirmar: “Por tanto, en condiciones de laissez faire (mercado libre), quizá sea imposible evitar las fluctuaciones amplias en la ocupación sin un cambio trascendental en la psicología de los mercados de inversión, cambio que no hay razón para esperar que ocurra. En conclusión, afirmo que el deber de ordenar el volumen actual de la inversión no puede dejarse con garantías de seguridad en manos de los particulares”.

Y sin embargo los empresarios que operan en nuestro país ganaron mucha plata por la ampliación del mercado local y por los acuerdos con la región, la tasa de ganancia fue óptima, pero en lugar de aumentar la oferta (y para ello la inversión),  prefirieron aumentar los precios y fugar capitales, porque nuestros sectores dominantes, del cual el actual Presidente argentino es hijo, piensan en un país para ellos, que no limite sus ganancias, y prefieren subordinarse al capital extranjero a que los negros de este país tengan un mejor nivel de vida, que estudien y se capaciten, siempre tienen el miedo de que se organicen y le disputen el poder, como le dijo Elbio Cohelo a James Petra, y ahora acrecentado por el miedo a no poder competir, lo que refuerza su lógica dependentista y subordinada al capital extranjero.

El modelo de negocios para pocos y a costa de la producción y el trabajo, que se representa como el predominio del capital financiero sobre el productivo, genera siempre el mismo resultado. El profesor Joseph Stiglitz, de la Universidad de Columbia (EEUU), refiriéndose a su país sostiene que el uno por ciento (1%)  de los estadounidenses recibe casi una cuarta parte de la renta (ingreso) de la nación cada año, y si se habla de riqueza en vez de renta, el uno por ciento (1%) de la población detenta el 40 por ciento (40%) de la riqueza, mientras crece la desocupación y la pobreza, fruto de que han ido trasladando la producción fuera de los EEUU (disminuyendo año tras año la inversión en máquinas y equipos) y un sistema financiero e impositivo que es funcional a la cada vez más desigual distribución del ingreso.

El mismo Stiglitz sostiene comparándolo con la caída de los emperadores romanos o los sátrapas persas (de antes, de ahora y de siempre) que en su país el uno por ciento (1%)  de la población tiene las mejores casas, la mejor educación, los mejores médicos, y los mejores estilos de vida. Pero hay una cosa que el dinero no parece haber comprado: el entendimiento de que su destino está ligado a cómo vive el noventa y nueve por ciento  (99%) restante de la población. A lo largo de la historia, esto es algo que el uno por ciento (1%) aprende con el tiempo. Demasiado tarde.

El modelo macrista genera un país para pocos que copia lo peor de los países desarrollados, con fuerte caída del PIB, lo que arrastra menor recaudación fiscal y que rompe el supuesto círculo virtuoso entre las mayores exportaciones por la devaluación y quita de retenciones, ante un país que decrece no invierte y fuga capitales.

Macri y los sectores dominantes de la Argentina conforman una sociedad donde la marginación, la pobreza, la ignorancia y el miedo, les permita a que ellos, que ven un mundo cada vez más global, abierto e integrado, se subordinen y asocien como socios menores al gran capital internacional y la sociedad se modele a su gusto y semejanza, eso explica el “alegre” endeudamiento, la destrucción del sistema previsional para beneficiar a una minoría a costa de la mayoría de los jubilados y pensionados del país, la desprotección al mercado interno, las nuevas normas de flexibilización laboral, el “blanqueo” de capitales, la extranjerización de la tierra, etc. etc.

Pero el costo es una economía concentrada, que le deja los principales resortes de la producción y distribución a las grandes empresas (cada vez más extranjeras), que van a crecer integrándose al resto de su cadena internacional, pero que va a excluir por su propio accionar a la producción local, esencialmente las pymes y las economías regionales, dado que van a invertir en los sectores más redituables con que cuenta la Argentina.

Ese tipo de producción de enclave implica crecimiento para el sector elegido que observando las empresas y sectores referidos podemos apreciar cuales son, pero no hay respuesta de consideración para el resto de las actividades, más allá de un limitado multiplicador por la necesidad de trabajos e insumos locales.

Paralelamente, los salarios estarán siempre compitiendo en moneda dura con los salarios de Brasil o de México u otro país de la región que sea alternativa de inversión. Y solo pueden crecer siempre y cuando no se incurra en déficit en la cuenta corriente, y para ello se necesita que el precio de la soja y demás bienes primarios que vendemos y el volumen vendido sea un porcentaje mayor que el crecimiento de las importaciones, lo que genera un doble cerrojo al proceso de recuperación salarial, conformado por: Primero que no supere el salario medio industrial de Brasil ó México[28] (y otro u otros países alternativos en cuanto a inversión), y segundo, que las exportaciones puedan pagar las crecientes importaciones por el gusto de los sectores de mayores ingresos que quieren autos, embarcaciones, whisky, jamón, perfumes, productos electrónicos importados y por la destrucción de las industrias nacionales que se animaban a producirlos, más la lógica de las grandes empresas trasnacionales que con su integración empresarial toman en cuenta en segundo término las condiciones de desarrollo del país.

En este marco avizoramos una sociedad en el futuro inmediato más dual, con un Estado más limitado para poder apuntalar al resto de la economía y de la sociedad, con una clara concentración en los mercados, con un sector que se le capacitará e invertirá en tecnología, pero tanto la actividad como ese sector será determinado por grandes empresarios, esencialmente extranjeros y subordinados al capital financiero.

Vemos también otra economía que subsistirá en base al mercado interno, que ya no va a ser el centro del modelo (como le fue durante el kirchnerismo originario), siempre y cuando no implique crecimiento de significación de las importaciones (la restricción externa perdurará y se profundizará), y fundamentalmente primará la lógica del capital financiero donde la tasa de interés vuelve a ser determinante de la inversión, del tipo de cambio, y de los salarios.

En síntesis, para ver la economía que se viene en los próximos años, es una que le permite a las empresas trasnacionales y grandes nacionales obtener una tasa de ganancia y una valorización de sus activos en moneda dura, superior a la que venían teniendo en el país y a la que impera en el mundo.  En ese marco no son muchos los sectores que se van a beneficiar con la inversión, y si en cambio una parte importante del país y de la población llevará adelante una economía de subsistencia, que nunca es digna.

[26] Y paradójicamente el ingreso de capital financiero hace que se atrase sistemáticamente el valor del dólar, que es superado por los precios y por la tasa de interés, lo que favorece la compra de productos importados llegando  al ridiculez de comprar latas de granos de choclo de Francia, naranjas de España, o frutilla de Polonia, lo que no solo compite deslealmente con nuestra producción, sino que distorsiona todos los precios relativos y hace que la cuenta de capital financie las importaciones y los intereses de la deuda

[27] Amén de que se toma la tasa que pagan las LEBAC, como interés piso para los créditos.

[28] Que a agosto de 2016 en promedio el salario del peón industrial de esos países es el 60% medido en dólares, que en la Argentina.

FUENTE
REVISTA LA BARRACA
ARTICULO: "Una burguesía nacional rentista y subordinada al capitalismo internacional"
17/02/17

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Chocar la calesita por Alfredo Zaiat

Alfonso Prat-Gay y Federico Sturzenegger disputan el liderazgo de endeudador serial


El impresionante endeudamiento en pesos y en dólares, en el mercado local e internacional, no derivó en una fiesta económica. El desmanejo en la gestión económica tiene como saldo recesión, fuga de capitales, mayor desequilibrio externo y aumento del déficit fiscal.

La deuda en pesos y en dólares emitida por el gobierno de Mauricio Macri en el mercado local e internacional no suma 44 mil millones de dólares en lo que va del año. Ni serán los 50 mil millones de dólares que calculan analistas para fin de 2016. Hasta el último día de octubre la nueva deuda emitida en once meses de gestión de la dupla Alfonso Prat Gay - Federico Sturzenegger totalizaba 87 mil millones de dólares. Hasta fin de año superaría los 90 mil millones de dólares. Este monto impactante se integra con una cuenta que no se contabiliza en las evaluaciones corrientes pero que debe sumarse para dar cuenta de la magnitud del endeudamiento público: la emisión de Lebac. Es la deuda que está acumulando a mucha velocidad el Banco Central y que es aún más inquietante que la colocada por el Ministerio de Finanzas puesto que es de cortísimo plazo. El actual stock de Lebac está generando pagos de intereses en pesos equivalentes a 1000 millones de dólares mensuales, monto que se acelera a medida que se incrementa esa deuda que se ha convertido en la cadena de la felicidad para el mundo de las finanzas.

Si cualquier analista local o del exterior, ortodoxo o heterodoxo, hubiera planteado antes de las elecciones presidenciales un escenario económico 2016 con la posibilidad de emitir deuda (Nación, provincias, empresas y BCRA), en pesos y en dólares, por un total de 87 mil millones dólares en apenas once meses, no habría dudado de que quien estuviera al frente del gobierno estaría en condiciones de desplegar una fiesta económica y asegurarse el poder por más de un mandato. Pero esa bonanza global no se ha presentado. En lo que va del gobierno de Macri se ha sumado esa inmensa masa de recursos pero la economía se ha sumergido en una recesión fuerte. Y las dudas políticas aparecieron en el amplio dispositivo de propaganda oficial con miras a las elecciones de medio término del año próximo.

En 2017 continuará el festival de la deuda. Un reporte del agente del mercado financiero Research for traders calculó que por el pago de intereses (9217 millones de dólares), el vencimiento de capital (28.520) y el financiamiento del déficit fiscal previsto en el Presupuesto de 4,2 del PIB (23.052) la emisión de deuda será de por lo menos 60.790 millones de dólares.

El saldo en dos años sería entonces de unos 150 mil millones de dólares. El endeudamiento desenfrenado es utilizado por el gobierno para pagar deudas, entregar divisas para la fuga de capitales y para cubrir el déficit gemelo (fiscal y comercial). Respecto al desequilibrio comercial creciente, el endeudamiento facilita el pago del incremento de las importaciones de bienes de consumo final que desplazan a la producción nacional. O sea, los empresarios nacionales que estaban desesperados por comprar dólares sin restricciones ahora lo pueden hacer, pero otros empresarios también lo pueden hacer para comprar en el exterior productos que hunden en la recesión a los empresarios dedicados a la producción nacional. Ambos hoy pueden comprar los dólares que aporta la deuda, aunque sólo pueden estar aliviados los importadores.

La cuenta de APG

Otro informe de Research for traders detalla que el Ministerio de Finanzas a cargo de Alfonso Prat Gay (APG) lleva emitida deuda en pesos por 220.496 millones con Bonos del Tesoro en pesos atados al CER 2020 (Boncer 2020), Bonos del Tesoro en pesos atados al CER 2021 (Boncer 2021), Bonos del Tesoro a tasa fija con vencimiento en 2018, 2021, 2023 y 2026, y Bonar 2018 y 2020 (a tasa Badlar). A un tipo de cambio mayorista de 15,175 pesos representa unos 14.500 millones de dólares.
También colocó deuda en dólares en el mercado local por 5915 millones de dólares en Letras del Tesoro a corto plazo (que ya vencieron cerca de 1200 millones), a tasas de rendimientos en dólares de 3 y 4 por ciento anual.

En plazas financieras del exterior se colocaron papeles de deuda para cancelar la capitulación a los fondos buitre, los bonos para comprar cupones ligados al PIB y los bonos en Euros por un total de 22.080 millones de dólares.

Varias provincias y grandes empresas salieron a buscar dólares luego de que el pago a los buitres abriera las puertas del financiamiento externo. Por esa vía acumulan 12.038 millones de dólares hasta fines de octubre. La orgía del endeudamiento no se detiene. Por primer vez en su historia el Banco Provincia de Buenos Aires salió al mercado local a colocar títulos de deuda en pesos. En primera fila se ubican la ciudad de Rosario, Mendoza, Tierra del Fuego, Entre Ríos y decenas de empresas que están saliendo a buscar financiamiento en el exterior.

El gobierno nacional, provincias y empresas privadas han emitido deuda por 34.118 millones de dólares en el mercado internacional, bajo legislación de Nueva York insistiendo con el pecado de la cesión de la soberanía jurídica a favor de tribunales pro buitres. Hasta fin de año habrá colocaciones por unos 2300 millones más.

De ese modo, la cuenta de deuda de APG (en pesos y en dólares) será de 44.795 millones de dólares en 2016.

La cuenta de FS

Para desalentar la compra de dólares al tiempo que retira pesos del mercado con el esquivo objetivo de bajar la inflación, el Banco Central conducido por Federico Sturzenegger emite Lebac. Al 31 de octubre, el stock de esa deuda de cortísimo plazo era de 685.000 millones de pesos, superior al total de la Base Monetaria de 669.905 millones de pesos (dinero en circulación en manos de público y de los bancos depositados en el BCRA). El monto de esa deuda que crece en forma vertiginoso es equivalente a 45.670 millones de dólares. La cuenta de FS sigue en alza en forma permanente.

Como se adelantó en esta columna en abril pasado, los intereses a pagar en este año por las Lebac serán de unos 200.000 millones de pesos, equivalente a unos 13.500 millones de dólares. En los últimos dos meses de 2016, la autoridad monetaria desembolsará unos 30 mil millones de pesos en intereses de las Lebac, activos que hoy devengan una tasa de 26,75 por ciento anual.

Esas tasas siguen siendo atractivas para bancos e inversores conservadores: poco más de la mitad de las Lebac fue suscripta por empresas y particulares a través de bancos. Las Lebac ofrecen la oportunidad para inversores extranjeros de realizar lo que se denomina carry-trade sobre el peso argentino: ingresar dólares a la plaza local, luego venderlos y con los pesos obtenidos comprar Lebac, para que en un plazo determinado recomprar más dólares con el capital e intereses de esa inversión en pesos. Esta bicicleta es facilitada por la dupla Prat Gay-Sturzenegger porque el primero garantiza la provisión de dólares vía el festival de deuda y el otro asegura la estabilidad del tipo de cambio con una tasa elevada.

Competencia

La disputa por el nivel de la tasa de interés entre Prat Gay y Sturzenegger entretiene a los analistas orientando la cuestión al impacto del elevado costo del dinero sobre la actividad económica. En realidad, la discusión entre ellos oculta detrás de la controversia acerca de la tasa de interés quién de los dos lidera el nuevo gran ciclo de endeudamiento público. Es una pelea que está muy pareja. La competencia además es quién de los dos puede orientar mejor las expectativas de los agentes económicos, tarea en la que ambos no pueden mostrar resultados positivos. El ministro de Finanzas y Deshacienda sólo exhibe una gestión efectiva en emitir deuda y sus declaraciones acerca del repunte de la economía para alentar el consumo y la inversión se derriten ante cada nuevo indicador de actividad. El titular del Banco Central puede mantener el mercado cambiario sin alteraciones por la lluvia de dólares especulativos y la tasa de interés elevada armando una impresionante bola de nieve especulativa. Mientras su estrategia de manipular las expectativas sociales respecto a que la inflación del año próximo tendrá un techo del 17 por ciento no recibe acompañamiento ni de las propias filas del oficialismo.

Esta carrera del endeudamiento seguirá el año próximo de acuerdo al proyecto de Presupuesto 2017 que tuvo media sanción en Diputados.

Carlos Heller (Partido Solidario) argumentó en su rechazo en el debate en el recinto que del total de esa nueva deuda un ínfimo 0,6 por ciento se destinará a Gasto de Capital, el 42 por ciento se dedicará a la amortización de deuda, el 18 por ciento a gastos corrientes (principalmente pago de intereses), un 3 por ciento para aplicaciones financieras y el restante 36 por ciento sin asignación específica. “Algo que ocurre en todos los Presupuestos, aunque en éste llama la atención por su elevado volumen”, indicó Heller. El vertiginoso endeudamiento tiene como contrapartida un incremento muy importante del pago de intereses. La secuencia de ese rubro en el presupuesto nacional es la siguiente:

- 2015: 96.000 millones de pesos
- 2016: 186.500 millones de pesos.
- 2017: 246.629 millones de pesos.

Esta suma equivale al 11,5 por ciento del total de los gastos corrientes y al total del monto de los salarios de la administración nacional del año próximo.

El mejor equipo

Para el mundo de la ortodoxia, el recorrido negativo de la economía en estos meses con elevado endeudamiento es consecuencia de lo que consideraran el error inicial del gobierno de no haber realizado un fuerte ajuste fiscal en el primer año de gestión cuando existía un nuevo liderazgo político. Ahora dicen que el macrismo agudizará aún más el descalabro fiscal con el objetivo conseguir un buen resultado en las elecciones del próximo año. Soportan semejante descalabro de las cuentas públicas sin agudizar críticas por simpatía política apostando a que Macri gane las elecciones de 2017, esperanzados con que luego despliegue un mayor ajuste fiscal en 2018.

Para la heterodoxia, el diagnóstico de la dupla Prat Gay-Sturzenegger acerca de las tensiones que tenía la economía fue equivocado y la estrategia de gestión por consiguiente estuvo desvariada. Indica que la política económica ha estado subordinada a provocar exclusivamente una fuerte transferencia de ingresos hacia grupos concentrados. Para señalar que la recesión, el alza del desempleo y el deterioro social son consecuencia de esa estrategia regresiva en la distribución de la riqueza.

Una y otra lectura analítica acerca del desmanejo económico, que abrió las puertas a una recesión cuya salida por ahora son expresiones de deseos, coincide con un impactante aumento de la deuda que está financiando los desequilibrios provocados y la fuga de capitales. El mejor equipo de los últimos 50 años tiene el mérito de haber chocado la calesita con un endeudamiento record de más de 90 mil millones de dólares en pocos meses.

Página 12

domingo, 30 de octubre de 2016

Editorial Septiembre 2016

Compatriotas, como todos sabemos estamos siendo bombardeados a diario  por una batería de medios de comunicación, que crean un discurso dominante, el cual se instala en la mayoría de  las agendas mediáticas, y desde hace meses, sino años, este discurso no ha sido otro que los reiterados hechos de corrupción de funcionarios del kirchnerismo; allegados al mismo; y hasta de quien fuera nuestra presidenta hasta el mes de diciembre pasado.


Por otro lado somos conscientes de que la política es la mayor y más formidable herramienta para transformar y mejorar la vida de los pueblos, y es por esto  que nos preguntamos ¿es posible que estos medios de comunicación dominantes, que nos agobian día a día con sus relatos de la corrupción “k”, tengan como objetivo vaciar de contenido a la política, y así evitar hablar de las cosas realmente importantes? 

Creemos que los hechos de corrupción de funcionarios públicos deben ser severamente juzgados y penados por la justicia, pero de ninguna manera ocupar el centro de la escena. Esto ha llevado a un empobrecimiento del debate político y está siendo usado como cortina de humo para ocultar el verdadero propósito del actual gobierno, el cual no es otro que cambiar el esquema de distribución de la riqueza conseguido durante estos últimos años, buscando pasar de una distribución más equitativa del ingreso nacional a un esquema regresivo y concentrado, el cual implica la expoliación de recursos desde las clases medias y bajas, y del sector asalariado y jubilado, para dárselas a las clases altas, oligárquicas y al capital concentrado tanto local como internacional. 

En el año 2003 la participación en el ingreso nacional por parte de los asalariados correspondía al 31.3 por ciento, y hacia fines del 2013 se ubicó aproximadamente en el orden del 40 por ciento o más, llegando así a los niveles históricos más altos. Datos tomados de informes elaborados por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA).

Si bien no hay datos actuales de este indicador,  se espera que como consecuencia de las medidas implementadas por el Macrismo, tales como tarifazos,  devaluación brusca de la moneda, quita de retenciones, etc., se haya empeorado notoriamente este indicador  y a un ritmo sin precedentes si consideramos los tan solo 8 meses de gobierno. 

En Argentina esta disputa sobre la distribución de la riqueza es muy intensa y pudo ser neutralizada en distintos momentos históricos como por ejemplo con los bombardeos en plaza de  mayo, o con dictaduras y proscripción, o con dictaduras; desaparición; muerte y represión. Pero luego ya no hizo falta neutralizar la puja distributiva con militares y dictaduras, sino que se llevaron adelante procesos tales como los golpes de mercados e hiperinflación lo cual significó un disciplinamiento social para poder aplicar medidas totalmente regresivas. Actualmente este proceso de reconfiguración en la distribución del ingreso, se ha podido lograr con la desinformación de los medios dominantes hacia la población, con la connivencia del poder judicial y con el discurso oficial en el que se acusa de que la culpa de todos los males son causados por la herencia recibida del gobierno anterior.

Creemos que el  objetivo social a alcanzar es el bienestar y la paz de los argentinos los cuales están directamente ligados a la magnitud de la distribución de la riqueza generada entre el factor trabajo y el factor capital, por lo cual nos circunscribimos a las palabras, que en 1973, expresara el entonces presidente Juan Domingo Perón, el cual dijo respecto de las ganancias: "El gobierno se ocupará de que sean distribuidas con justicia entre todos los que la producen. Sin colateralismos y sin ninguna ficción. Fifity y fifty, como dicen. Mitad y mitad. 

Cristián Frank

miércoles, 5 de octubre de 2016

Norberto Galasso: “hay una brutal transferencia de ingresos desde la clase trabajadora a una minoría rica”. “Hay que pelear, no queda otra.

Desde el martes el historiador Norberto Galasso es el primer socio honorario del Instituto PATRIA. La distinción fue entregada en un acto de homenaje que se realizó en la sede del Instituto y fue entregada por Teresa Parodi y Jorge Ferraresi. Al comienzo de la actividad los historiadores Hernán Brienza y Araceli Bellotta realizaron una semblanza de Galasso, de su tarea y destacaron la importancia de contar con historiadores como él, comprometidos con su tiempo.


Brienza destacó los valores de la obra de Galasso de la que dijo “constantemente nos confronta con nuestros propios errores” y explicó que “El ensayo argentino es de una riqueza excepcional. Norberto ha escrito ensayos que nos ayudan a interpretar el presente. Nos explica como recuperar lo nacional desde el pensamiento colonizado”, eso nos permite volver a mirar el país “con los ojos del pensamiento nacional”.

“Escribió sobre Jauretche, Cooke y Scalabrini Ortiz para mantener viva la línea del pensamiento nacional, y lo hizo a contrapelo. Por eso su nombre estará acompañando a aquellos”, afirmó el periodista, y agregó “su trabajo es fundamentalmente el del investigador que interpreta los datos y encuentra datos nuevos. Por eso se hace muy difícil seguirlo”.

A continuación, Araceli Bellotta sostuvo que el mejor homenaje es “continuar con los trabajos de él, que tomó la posta de (Juan José) Hernández Arregui, (Arturo) Jauretche y (Rodolfo) Puigross. Y hacerlo con su estilo, con esa claridad y su coherencia ideológica”.

Subrayó la importancia de Galasso y su obra para afrontar el actual escenario político nacional y latinoamericano, al que definió “como un brote de neoliberalismo”, ya que consideró que “hay que saber explicar con el testimonio de la historia que así vamos a terminar mal”. “Norberto escribe desde el pueblo porque se siente pueblo”, afirmó.


La historiadora, que integra la comisión directiva del Instituto, señaló que para construir “un desarrollo nacional también hay que construir un pensamiento y una moral nacional, es el patriotismo”, que a lo largo de la vida han ejercido hombres como Galasso, que eligieron a la historia como disciplina predilecta para militar a favor de los proyectos nacionales latinoamericanos que a lo largo del tiempo le torcieron el brazo a las minorías ricas que ejercieron el poder en la región.
“Norberto nos enseña que podemos ser buenos historiadores siempre que seamos honestos con nuestras convicciones. La subcomisión de Historia y Patrimonio de la Comisión de Cultura del Instituto, tiene en él la mejor guía” concluyo Bellotta.

Galasso comenzó agradeciendo el homenaje del Instituto, y también “el de Mirtha Legrand cuando no lo invita a sus almuerzos”. Realizó un repaso histórico en el que intercaló experiencias personales. Partió de una anécdota en la fábrica Royal y un diálogo con un obrero que le dejó “enseñanzas que no figuraban en los libros” para hacer un repaso histórico de “los doscientos años en los que fuimos una semicolonia”, salvo los períodos en los que gobernaron “Yrigoyen, Perón, Néstor y Cristina”, y terminó en un análisis geopolítico de la región en la que Estados Unidos intenta recuperar el terreno perdido como consecuencia de las conquistas de los gobiernos populares.

Se refirió a “las picardías de la historia”, al analizar que “mientras estamos acá en un acto profundamente nacional, Malcorra entrega la soberanía de nuestras Islas Malvinas en la ONU” y “Mauricio Macri anuncia que el año que viene se volverá a endeudar al país por 45 mil millones de dólares”. Para referirse a la Alianza Cambiemos, fue tajante “Wall Street ocupó el gobierno nacional”.


Frente al nuevo escenario político nacional, llamó a “reunirse, organizarse, ganar la calle y exigirle a los sindicatos que aparte de negociar nuevas paritarias, llamen al paro nacional”, más aún cuando, como sucede en la actualidad, “hay una brutal transferencia de ingresos desde la clase trabajadora a una minoría rica”. “Hay que pelear, no queda otra. Con esta gente no se puede negociar”. E instó a la dirigencia a ser “audaz” con vistas a las elecciones de medio término de 2017. Sobre el cierre, citó al General San Martín, en relación a ser libres y buscar la unidad latinoamericana, y le dijo a la audiencia que había colmado el salón que se quedase tranquila, ya que “el Pueblo siempre vuelve”.

Luego de los discursos Jorge Ferraresi y Teresa Parodi entregaron una placa al homenajeado por “su aporte al pensamiento nacional y popular”. El intendente de Avellaneda recordó que su padre le decía “cuando se te nubla algo, leé a Norberto” al tiempo que Parodi resaltó “su modo de ser, de vivir, de hacer, para todos nosotros”.

Instituto Patria

miércoles, 1 de junio de 2016

La restauración del pensamiento rentístico Por Horacio Rovelli

Es fácil, simple y comprobable ver la lógica rentista en el gobierno de Macri, por la sencilla razón que ha sido la lógica de la burguesía Argentina en gran parte de su existencia, exasperada cuando asumen la administración del país.


Esto es, lo que buscan es una ganancia rápida, con la posibilidad cierta de dolarizarla y fugarla de la Argentina, y solo por eso invierten y capitalizan sus empresas y actividades sabiendo que pueden venderlas por la celeridad de recuperación del capital

No es una burguesía que invierta en mediano y largo plazo y que busque y lidere consolidar un proceso de acumulación y producción, al contrario, su lógica es la de pan para hoy (en realidad grandes ganancias para ellos) y hambre para mañana, por eso no tienen un plan, y menos un proyecto para todos, lo que si tienen es un desproporcionado acervo en términos del resto del país y lo que buscan es generar (para ellos) mayores retribuciones que en el resto del mundo.

En ese marco se entiende las medidas y hasta las políticas adoptadas, que suelen (y lo son) contradictorias, pero que tienen siempre el trasfondo de beneficiarlos. De allí la híper devaluación no bien asumieron el gobierno, la quita y reducción de las retenciones, la “libertad” de fijar precios en mercados cautivos o semi cautivos, y la renta segura por la tasa de corte de las Letras del BCRA (LEBAC).

El valor del dólar que “sinceraron” en no menos de un 40% en su comienzo, logra cierta estabilidad a partir de abril de 2016 por el endeudamiento logrado tras el pago a los fondos buitres, y por la liquidación de la cosecha gruesa, esencialmente la soja, que incluso tenían retenidas durante la gestión del gobierno anterior esperando la devaluación y la quita y/o reducción de las retenciones, como pasó.

Paralelamente, sumándose como causa complementaria, lo que hizo desarmar posiciones en divisas del capital financiero en el país fueron las altas tasas pagadas por las LEBAC (Letras del BCRA), pero las mismas ya tienen su límite, por un lado, el total del dinero esterilizado (comprados por el BCRA) al 20 de mayo 2016 representa el 95% de la base monetaria (que es la cantidad de dinero creada y puesta en circulación por el BCRA), esto es, las LEBAC – totalizaban $ 521.824 millones, cuando la Base Monetaria a esa fecha era de $ 582.521 millones. Y por otra parte, las LEBAC (que pagó el martes 24 de mayo 2016 a una tasa de 35,25% anual para el plazo de 35 días), no puede pagar menos tasa (lo que repercute negativamente sobre el crédito) porque en el mercado a  futuro del ROFEX (Mercado de venta de granos de Rosario) está acordado el valor del dólar en torno a los $ 17.- al 30/12/2016, cuando el valor tipo vendedor del día 27 de mayo 2016 era de $ 14,20, eso da una tasa de incremento de casi el 20% para un poco más de siete meses, que anualizada se acerca al 35%.  Por lo tanto, la tasa de las LEBAC solo desciende si hace lo propio el valor futuro del dólar.

Por ende, la forma que tienen de retribuir al capital financiero, y a los sectores más ricos del país no es incentivando la producción (salvo los sectores favorecidos), sino  generado un mecanismo basado en el endeudamiento permanente y creciente, que obviamente no es por siempre, de allí en que una vez pasada la venta de la cosecha gruesa (abril a agosto), la suba generalizada de los precios y el mayor endeudamiento para pagarle a los fondos buitres con el fin de dejar librado el ingreso de capitales del exterior, queda al descubierto la incapacidad en el tiempo del  repago de la deuda,  fruto que la devaluación y quita y reducción de las retenciones no implica mayores exportaciones, y si mayor apropiación de ganancias, pero esa ampliación de los márgenes de ganancias se deriva a capitales especulativos y a la fuga del circuito económico local, dado que nadie invierte en un país que se achica y genera desempleo como hizo y hace el gobierno de Macri.

Si a ese contexto le sumamos el hecho que los sectores beneficiados perciben y determinan la existencia del atraso cambiario, hará que más temprano que tarde (una vez pasado los meses de liquidación de la cosecha y ante nuevos y mayores pagos de los servicios de la deuda externa y de los LEBAC y otros mecanismos de endeudamiento interno en pesos), recomiencen nuevamente la compra de divisas. Y es por eso que el macrismo necesita generar nuevos negocios especulativos y allí aparece la pomposa “reparación histórica” para los jubilados y pensionados.

Así como dijeron que iban a aumentar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, y lo hicieron pero nominalmente, y sin cambiar las escalas con lo que los asalariados alanzados por el gravamen pagan mucho más, del miso modo presentan el cambio en el régimen previsional.

Programa de Reparación Histórica

Macri en una carta pública afirma: “…Para saldar esta gran deuda, vamos a utilizar el dinero que va a ingresar del impuesto que van a pagar los que más tienen y que en estos años evadieron los impuestos, y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses”.

Primero el SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) da a conocer que desde el mes de marzo 2016 el haber mínimo mensual es de $ 4.959.- que la remuneración media de todos los beneficiados es de $ 8.135.-, todos valores muy lejos de lo que implica una canasta básica de supervivencia, por un lado, atenuado porque el haber previsional máximo es de $ 36.330.- por mes.

Lo que plantea el proyecto de ley del PE para un conjunto de beneficiados que estiman en unas 2.250.000 personas, que estarían cobrando menos de lo que realmente deberían cobrar, ajustarles la remuneración e incluso pagarle en forma retroactiva en determinados casos, y los dividen en tres:

a) Los que tienen sentencia firme que serían alrededor de 70.000 casos, a quienes se les pagaría el fallo judicial, la mitad al contado con la aceptación de la propuesta y la otra mitad en 3 –tres- años, con pagos trimestrales, ajustables por el índice de movilidad (Que habría que ver lo que dice textualmente el proyecto de ley, dado que no sería el actual, y podría ser reemplazado por el de Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables –RIPTE, que en todo este tiempo fue mucho menor).

b) Un segundo grupo son los que tienen su juicio en trámite (hay unos 380.000 expedientes), también se les pagará el 50% al contado y el resto en 3 –tres- años, ajustables. En estos casos, el monto reclamado tendrá una quita o tope porque se les reconocerá hasta 4 –cuatro- años del total de años reclamados (esto podría implicar una quita sobre el reclamo, que depende de su antigüedad). También hacia delante, los haberes serán ajustados

c) Finalmente, el plan apunta a quienes no hicieron un reclamo judicial (pero la ANSeS entiende que cobran menos de lo que deberían percibir), serían 1.800.000 beneficiados que no hicieron juicio, pero tienen los mismos derechos que los que sí lo hicieron. No se les reconocerá el retroactivo porque no hicieron el reclamo, pero se les reajustará hacia delante el haber si renuncian a realizar el reclamo judicial.

El Gobierno calcula que en promedio el reajuste de los haberes de los que acepten la oferta oficial sería del 45%. Los que rechacen la oferta no tendrán ningún reajuste de haberes y deberán seguir con los juicios o iniciar uno nuevo. El proyecto de ley contemplaría la retención del impuesto a las Ganancias, pero el descuento sobre la oferta retroactiva se calculará por los valores devengados de cada año.

Para poder pagar el 50% al contado en este año para los casos a) y b)  el gobierno debe disponer como mínimo de $ 300.000 millones (Para tener una comparación es el 56% de los $ 535.697 millones abonados durante el año 2015 por las prestaciones de seguridad  previsional nacional), a los que además, según ponderaciones del titular de la ANSeS, Emilio Basavilbaso, los gastos que demandaría la política de reparación de los haberes previsionales propuesta significarían unos $ 85.000 millones (a valores de mayo 2016) por año, que tardarán no menos de dos años en instrumentar la totalidad de las aceptaciones, más los tres años de financiamiento.

El dinero para hacer frente a esos pagos saldrá de los rendimientos anuales líquidos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSeS, más las partidas asignadas en el Presupuesto para el pago de sentencias, pero como no va a alcanzar para pagar el monto de ajuste total, se autorizará al Fondo a vender las acciones que tiene en su poder, y allí reside una de las claves del sistema propuesto.

En efecto, cuando Maurizio Macri sostiene que se financiará con el impuesto que le cobren a los que “blanqueen” los recursos que tienen en el exterior, está por verse cuanto será el capital en “negro” declarado, y que tasas de recargo finalmente abonaran, pero seguramente lo recaudado será en este año 2016 ( y en el mejor de los casos) menos del 10% de los $300.000 millones iniciales para poner en funcionamiento el sistema, y después no alcanzará al 30% de los $ 85.000 millones con los precios de mayo de 2016 que infieren las autoridades de la ANSeS que se gastará por año, y ante ese nuevo fracaso y para cumplir con la que ya será ley de “reparación histórica” de los jubilados y pensionados, se empleará la venta de las acciones que tiene el FGS.

EL FONDO DE LA TRAMA

Con un dólar cuya híper devaluación fue absorbida por el crecimiento de los precios internos, demostrando que los empresarios formadores de los mismos lo escuchan a Macri como oír llover, y no dejan sus negocios y sus altas rentas por más que Macri se los pida, por lo que no tienen motivaciones de mayor poder adquisitivo para reconocer tenencias de activos no declarados en el exterior  y traerlos al país.

Macri no puede volver a devaluar porque la crisis interna que ello provocaría y los grados de marginalidad y de pobreza harían cierta la frase de Durán Barba: “´Tengo tres amigos que llegaron al gobierno e hicieron ajustes (Gonzalo Sánchez de Losada, Fabián Alarcón y Jamil Mahuad). Los tres están o estuvieron presos o prófugos”.

Con lo que en ese marco el gobierno ofrece un blanqueo que va a tratar que sea lo más amplio posible, y que por trascendidos periodísticos implicaría la existencia de una tabla que de acuerdo al monto declarado contribuirá al fisco con una tasa fija por todo concepto por los impuestos no pagados:

a) Para la mayoría de las transacciones será del 10%, si abona durante el corriente año 2016
b) Habrá una tasa del 5% para cifras menores de 80.000 (o 100.000) dólares.
c) Habrá una tasa del 4% para fondos declarados, pero que se giraron al exterior.

El gobierno estima que de esa manera se declararían U$S 20.000 millones,  si la mayor parte abona el 10%, eso implica unos U$s 1.850 o U$s 1.900 millones de gravamen, al tipo de cambio oficial actual serían unos $ 27.000 millones, que es menos del 10% de lo que deben destinar para pagar los no menos de $ 300.000 millones para el primer año del sistema de reparación previsional del macrismo.
Por ende, además del negocio de “blanquear” la plata, le ofrecen la de venderles las  acciones de empresas privadas en poder de la ANSES a partir de la nacionalización de las AFJP. Entre otras con acciones en poder de la ANSES figuran empresas del grupo Techint (Siderar); de Aluar; el 9% del paquete accionario del Grupo Clarín; Molinos Río de la Plata;  las empresas distribuidora de gas; de energía eléctrica; Endesa; Cresud; Central Puerto SA;  IRSA; Ledesma SA; Alpargatas SA; Solvay; Quickfood; Consultatio;  Holcim;  y Mirgor.  Y los bancos Macro (con el 24,6% del paquete accionario), BBVA Francés, Banco Patagonia, Galicia, e Hipotecario, el volumen de acciones en poder del organismo dentro del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) superaría hoy los 90.000 millones, que indefectiblemente será utilizados para ese fin.

En síntesis, el gobierno solamente puede superar la restricción externa y las inconsecuencias del modelo que aplica, endeudándose y ofreciendo pingues negocios al capital más concentrado, no existe y en ese marco no puede existir proyectos de inversión productiva,  se prioriza lo financiero, a costa de un mercado interno que se achica y condena a amplias franjas de la población a la desocupación y a la pobreza, con un efecto anestésico por el ingreso de dólares, pero insustentable en el tiempo.

EPPA

jueves, 28 de abril de 2016

Derrotas y victorias por Alvaro García Linera

Cuando uno arroja una piedra a un vaso de cristal y éste se quiebra, a veces surge la pregunta ¿por qué se rompe el vaso? ¿Es por culpa de la piedra que lo impactó? ¿O porque el vaso es rompible y luego entonces la piedra lo fragmenta? Es una pregunta que solía plantearla el sociólogo Pierre Bourdieu para explicar que solo la segunda posibilidad era la correcta, porque te permitía ver, en la configuración interna del objeto, las condiciones de su devenir.


En el caso del referéndum del 21 de febrero, no cabe duda que hubo una campaña política orquestada por asesores extranjeros. Las visitas clandestinas de la ONG NDI, dependiente del Departamento de Estado, sus cursos de preparación de activistas cibernéticos, los continuos viajes de los jefes de oposición a Nueva York —no precisamente a disfrutar del invierno—, hablan de una planificación externa que tuvo su influencia. Pero así como la piedra arrojada hacia el vaso, esta acción externa solo pudo tener efecto debido a las condiciones internas del proceso político boliviano, que es preciso analizar.

CLASES. 1. La nueva estructura de las clases sociales

Que en 10 años el 20% de la población boliviana haya pasado de la extrema pobreza a la clase media es un hecho de justicia y un récord de ascenso social, pero también de desclasamiento y reenclasamiento social, que modifica toda la arquitectura de las clases sociales en Bolivia. Si a ello sumamos que en la misma década de oro la diferencia entre los más ricos y los más pobres se redujo de 128 a 39 veces; que la blanquitud social ha dejado de ser un “plus”, un capital de ascenso social y que hoy más bien la indianitud se está consagrando como el nuevo capital étnico que habilita el acceso a la administración pública y al reconocimiento, nos referimos a que la composición boliviana de clases sociales se ha reconfigurado y, con ello, las sensibilidades colectivas, o lo que Antonio Gramsci llama el sentido común, el modo de organizar y recepcionar el mundo, es distinto al que prevalecía a inicios del siglo XXI.

Las clases sociales populares de hoy no son las mismas que aquellas que llevaron adelante la insurrección de 2003. Los regantes controlan sus sistemas de agua; los mineros y fabriles han multiplicado su salario por cinco; los alteños, que pelearon por el gas, ahora tienen, en un 80%, gas a domicilio; las comunidades campesinas e indígenas tienen seis veces más cantidad de tierra que todo el sector empresarial; y los aymaras y quechas, marginados por su identidad indígena en el pasado, son los que ahora conducen la indianización del Estado boliviano. Hay, por tanto, un poder económico y político democratizado en la base popular, que modifica los métodos de lucha sociales para ser atendido por el Estado. Paralelamente, la urbanización se ha incrementado pero, ante todo, los servicios urbanos de educación, salud, comunicación y transporte se han expandido en las áreas rurales ampliando los procesos de individuación de las nuevas generaciones, diversificando las fuentes de información y de construcción de opinión pública regionalizada más allá del sindicato o la asamblea. Si a ello añadimos el hecho de que pasada la etapa del ascenso social insurreccional (2003-2009), inevitablemente viene un reflujo social, un repliegue corporativo que debilita a las organizaciones sociales y a su producción de un horizonte universal, entonces es normal un periodo de despolitización social, que disminuye la centralidad sindical como núcleo privilegiado de construcción de la opinión publica popular, para ampliarla a una pluralidad de fuentes como los medios de comunicación, la gestión estatal, las redes sociales, etc.

La comunidad nacional en lucha contra las privatizaciones, la comunidad nacional despojada de sus recursos y que reclama su reconquista, o la comunidad dolorosa de las víctimas de la matanza de octubre de 2003, que fueron la base del ascenso revolucionario entre 2000 y 2006, han dado lugar a otro tipo de comunidades reivindicativas más dispersas regionalmente, más afincadas en la gestión de proyectos de desarrollo o de expectativas educativas de carácter individual. Se trata de comunidades de tipo virtual o mediáticas que no solo modifican los métodos de lucha sino también los contenidos mismos de lucha, las percepciones sobre lo deseado, lo necesario y lo común.

Estamos, por tanto, no solo ante una nueva estructura de clases, sino también ante nuevos marcos culturales de movilización y de percepción del mundo. Por todo ello, la convocatoria del sindicato o de la comunidad convertida en capital electoral en 2005 o en 2009, que irradió a sectores de la sociedad civil individuada, hoy no son suficientes para producir el mismo efecto electoral. Sin duda, el mundo sindical obrero, campesino-indígena y vecinal pobre continúa siendo el bastión más sólido y leal del proceso de cambio —y esto se ha verificado nuevamente en la última elección con gestos tan extraordinarios como la donación de una mita por parte del proletariado minero de Huanuni para la campaña—, pero ya no tiene el mismo efecto irradiador de antes. Han surgido otras colectividades sociales entre las clases populares y en las diversas clases medias de origen popular, más volátiles, por residencia, por estudio o por comunidad virtual, que se mueven por otros referentes e intereses, muchas veces de carácter individual. Como gobierno revolucionario habíamos ayudado a cambiar al mundo; sin embargo, en la acción electoral, en una parte de nuestras acciones, seguíamos aún actuando como si el mundo no hubiera cambiado. Acudimos a medios de movilización y de información insuficientes para la nueva estructura social de clases y, en algunas ocasiones, empleamos marcos interpretativos del mundo que ya no correspondían al actual momento social.

LIDERAZGO. 2. Hegemonía no es lo mismo que continuidad de liderazgo

La fortaleza de un proceso revolucionario radica en instaurar una matriz explicativa del mundo en medio de la cual las personas, las clases dominantes y las clases dominadas, organizan su vida cotidiana y su futuro.

Durkheim llamaba a esto las estructuras del conformismo moral y conformismo lógico de la vida en común. Y el bloque social dirigente capaz de conducir activamente estas estructuras se constituye en un bloque social hegemónico. El proceso de cambio creó una matriz explicativa y organizadora del mundo: Estado plurinacional, igualdad de naciones y pueblos indígenas, economía plural con liderazgo estatal, autonomías. Hoy, izquierdas y derechas se mueven en torno a esos parámetros interpretativos que regulan el campo de lo posible y lo deseado socialmente aceptado. Hoy, la gente de a pie construye sus proyectos personales y expectativas en torno a estos componentes potenciados hacia el futuro a través de la Agenda Patriótica 2025, y no tiene al frente ningún otro proyecto de Estado y de economía que le haga sombra. En ese sentido, hablamos de un campo político unipolar. El que el presidente Evo tenga una popularidad y apoyo a la gestión de gobierno que bordea el 80%, según las encuestas hechas en plena campaña por el referéndum, constata este hecho hegemónico.

Sin embargo, cuando a los entrevistados se les consulta si están de acuerdo con una nueva postulación, solo la mitad de los que apoyan la gestión responde positivamente. El apego al proyecto de Estado, economía y sociedad no es similar al apoyo a la repostulación o, si se quiere, hegemonía no es directamente sinónimo de continuidad de liderazgo.

Es posible que haya pesado la desconfianza normal hacia una gestión muy larga; también es posible que algunas personas pensaran que en el referéndum volvían a reelegir a Evo, creyéndolo innecesario después de ya haberlo elegido en 2014. En todo caso, sobre ese espacio de votantes que daban su apoyo a la gestión de Evo, pero no a su repostulación, se centró toda la artillería de la campaña, tanto de la oposición como del partido gobernante. La oposición se montó rápidamente en una matriz de opinión larvaria, pero trabajada desde hace años con el apoyo de agencias internacionales, referida a que los gobiernos de izquierda revolucionarios son “autoritarios”, “abusivos”, quieren “eternizarse”, etc. Y, entonces, la repostulación fue rápidamente ensamblada a la lógica de una manifestación que confirmaba el “abuso”, el “autoritarismo” etc. Algunos izquierdistas de “cafetín” se sumaron a este estribillo y, por consiguiente, la irradiación fue más extensa. En tanto que el partido de gobierno tuvo que hacer una doble labor explicativa. Primero, enfatizar que quienes no querían la repostulación eran los de la vieja derecha privatizadora y, luego, que la repostulación garantizaba la continuidad del proceso de cambio. En esta dualidad explicativa es donde se perdió la fuerza de la simpleza de una consigna electoral, frente a la matriz discursiva imperialmente labrada que repercutía más fuerte justamente por su simpleza.

REDES. 3. Las redes: nuevos escenarios de lucha

Recientemente estuve en San Pedro de Curahuara, un municipio alejado, cercano a la frontera con Chile. Los mallkus y mama t´allas nos recibieron con cariño y bien organizados; habían decidido en su asamblea los temas a tratar y los oradores. Pero también vinieron a recibirme los jóvenes del colegio. Todos los estudiantes de la promoción tenían un smartphone similar al mío, y si bien no habían participado de la asamblea comunal, se habían enterado por teléfono o WhatsApp que estábamos llegando al municipio. Aquello que vi en Curahuara se repite en toda Bolivia. El internet y las redes han abierto un nuevo soporte material de comunicación, tan importante como lo fueron otros soportes materiales de comunicación en el pasado: la imprenta en el siglo XVIII, la radio a principios del siglo XX, la televisión a fines del siglo XX. Se trata de medios de comunicación cada vez más universales, que han llegado para quedarse y que no solo modifican la construcción cultural y educativa de las sociedades, sino la forma de hacer política y de luchar por el sentido común.

La masificación y novedad de este nuevo soporte material de comunicación ha generado una sobreexcitación comunicacional que ha sido bien aprovechada por las fuerzas políticas de derecha, que dispusieron recursos y especialistas cibernéticos al servicio de una guerra sucia como nunca antes había sucedido en nuestra democracia y que ha vertido toda la lacra social en el espacio de la opinión pública.

Está claro que las redes no son culpables de la guerra sucia; es la derecha, que no tuvo escrúpulo alguno para esa guerra sucia unilateral, la que apabulló el medio. Nosotros atinamos a una defensa artesanal en un escenario de gran industria comunicacional. Al final, esto también contribuyó a la derrota. A futuro, está claro que los movimientos sociales y el partido de gobierno deben incorporar en sus repertorios de movilización a las redes sociales como un escenario privilegiado de la disputa por la conducción del sentido común.

OPOSICIÓN. 4. Oposición unida

A lo largo de los últimos 15 años, las batallas electorales han contado con un bloque conservador de derecha fragmentado. Desde las elecciones de 2002 hasta las de 2014, la derecha política ha presentado varias candidaturas que han dispersado el voto de esas derechas. En oposición a ello, la izquierda política ha contado con una única candidatura y, encima, respaldada por un único bloque de izquierda social (sindicatos, comunidades, juntas de vecinos).

El 2016 este panorama se ha modificado. Aun con sus divergencias, toda la derecha pudo articularse en torno a una sola posición, la del No; e incluso tuvo la capacidad de arrastrar a los fragmentos del “izquierdismo deslactosado”, que antes había acompañado a Gonzalo Sánchez de Lozada en su gestión de gobierno.

La antigua fragmentación de la derecha claramente mejoraba la posición electoral del MAS, que se presentaba como la única fuerza con voluntad real de gobierno. Sin embargo, al unificarse aquélla para el referéndum, se anularon temporalmente las fisuras y guerras internas que debilitaban a unas frente a otras y a todas ellas frente al MAS. Así, el “todos contra el MAS” permitió que entraran, en una misma bolsa, desde los fascistas recalcitrantes y los derechistas moderados, hasta los trotskistas avergonzados. Y, en un memorable grotesco político, la noche del 21 de febrero se abrazaron quienes, pocos años atrás, estaban agarrando bates de béisbol para romper las cabezas de campesinas cocaleras, y algunos ex izquierdistas que, alguna vez, pontificaron desde su escritorio los derechos indígenas.

Al final, la derrota del Sí ha removido la estructura general de las organizaciones sociales indígenas, campesinas, vecinales, juveniles, obreras y populares que sostienen el proceso de cambio. Y lo ha hecho para bien y en un momento oportuno. Momento oportuno porque quedan cuatro años por delante para corregir errores, ya que es una derrota táctica en medio de una ofensiva y victoria estratégica del proceso de cambio. Y, para bien, porque las repetidas victorias de los últimos diez años han generado una peligrosa confianza y pesadez para un escenario de lucha de clases siempre cambiante, que requiere lo máximo de las fuerzas, lo máximo de la inteligencia y lo máximo de la audacia del movimiento popular. Y es que las revoluciones avanzan porque aprenden de sus derrotas o, en palabras de Carlos Marx, las revoluciones sociales “se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado para comenzar de nuevo desde el principio, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que solo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás y las circunstancias mismas gritan: ¡Aquí está Rodas, salta aquí!”


Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia