Lenguaje de
ficción y efecto en la cotidianeidad institucional
Justificación del problema:
Compartimos la idea de Achilli al considerar la
necesidad de analizar las configuraciones cotidianas en relación a cierta
lógica estructural que caracteriza determinada tendencia hegemónica de nuestro
tiempo histórico. Entendemos en este sentido como contexto hegemónico también
en sintonía con la autora el modelo neoliberal con sus características
descriptas por numerosos autores entre las que consideramos como categoría
central el corrimiento del estado de sus responsabilidades como garante de la
educación pública. Este corrimiento da lugar a ciertos nuevos fenómenos en las
instituciones educativas en las cuales se producen transformaciones básicamente
en el lugar del conocimiento, en la
construcción de la identidad del ser docente y en la dinámica del trabajo. Estos tres tópicos son redefinidos
por el nuevo modelo con la consecuente, el corrimiento de lo pedagógico,
construcción de una nueva identidad del sujeto docente y la ruptura de los lazos sociales en su
trabajo. En este contexto coincidimos también con Achilli en que se crea un
lenguaje de ficción en torno a las reformas que solo viene a imponer prácticas
burocráticas a las que las instituciones adhieren inmediatamente en la
necesidad de obtener los recursos
económicos que se les ofrece a través de ellas. Se inicia así un proceso de
verdadero corrimiento de lo pedagógico dando lugar a una dinámica de
elaboración de proyectos que crea ese lenguaje de ficción que los docentes no
deja de percibir como falsedad
ideológica impuesta que sirve de legitimación de los verdaderos intereses
ocultos, aunque muchos otros sucumben ante esta ilusoria creencia y se adaptan
restando horas de trabajo de los genuinas preocupaciones pedagógicas ante la
necesidad de cumplir con la ejecución de dichos proyectos.
Antecedentes:
“Prácticamente toda experiencia humana es una
experiencia mediada (...) El lenguaje y
la memoria están intrínsecamente conectados tanto en la rememoración individual
como en la institucionalización de la experiencia colectiva” Paul Coonnerton
Esta afirmación de Coonnerton nos aproxima a los
antecedentes que queremos presentar. Anthony Giddens en “Los contornos de la
modernidad reciente” señala que la experiencia medida de los tiempos modernos
se caracteriza por la intromisión de sucesos distantes en la conciencia cotidiana,
organizada en parte, fundamentalmente en
función de la noción que sostenga de ellos.
Para el análisis de la institución educativa partimos del concepto de
Butelman para quien las instituciones son formaciones sociales y culturales
complejas en su multiplicidad de instancias, dimensiones y registros. Sus
identidades son el resultado de procesos de interrelaciones, oposiciones y
transformaciones de fuerzas sociales y no de una identidad vacía o tautológica
de la institución “consigo misma” . En este sentido reconocemos la historia de
la escuela argentina que la autora también remarca en su carácter de
obligatoria, laica y gratuita en el
marco de demandas luchas ideológicas que se ve quebrada por el neoliberalismo
que pretende imponer la lógica de mercado como diría Telma Barreiro. Ida
Butelman también señala la hegemonía que deriva del predominio que la
organización social del trabajo que se tiene del modelo de la gran empresa.
Segmentación flexibilización, separación entre dirección y otras partes del
proceso que proponen las teorías gerencialistas que intentan imponerse en el campo
de la gestión educativa. Pero debemos escapar de la pretensión de analizar las
instituciones solo desde el plano teórico el conocimiento de lo institucional afecta la vida de la gente y no
puede limitarse solo a ese campo, el hecho de que las instituciones dice la
autora se gesten por el quehacer humano también su reproducción y conservación. Castoriadis recupera al sujeto como el que
siempre ha estado ahí a pesar de las modas teóricas que lo han eliminado y
traído de retorno. El sujeto, dice, nos está de regreso, porque nunca se había
ido. Siempre ha estado aquí, ciertamente no como sustancia, sino como cuestión
y como proyecto, así comprendida, la cuestión del sujeto es la cuestión del ser
humano en sus innumerables singularidades y
universalidades. Esta idea de sujeto nos permite retomar la instancia de
la sociedad como contexto reproducción y la instancia de los sujetos como
actores esenciales de la escena institucional y la instancia institucional e
interinstitucional como precedentes necesarios de toda formación
institucional. Nélida Landreani utilizó
este concepto de cotidianeidad en sus
investigaciones, para ella “la
cotidianeidad cobra sentido solamente en el contexto de otro medio, en la
historia, en el proceso histórico como sustancia de la sociedad (...) porque
estamos hablando del sujeto particular que se desenvuelve en una trama en
permanente construcción, delimitado por la vida cotidiana (conjunto de
actividades heterogéneas) a la que accede por una permanente apropiación de los
usos, costumbres, reglas, instituciones, necesarias para su supervivencia (...)
la realidad social es producto de una construcción en la que se entrecruzan
distintos procesos: de constitución del poder, de reproducción de las relaciones sociales de producción y/o
distribución de conocimientos, de vínculos interpersonales, de apropiación y
control de reglas e instituciones, de existencia y lucha contra el orden
instituido.”
Volviendo a Giddens, éste autor teoriza sobre la
conciencia práctica y sobre ella dice
que nos remite a que “las propiedades estructurales de sistemas sociales
existen solo con tal de que formas de conducta social se reproduzcan. Los
agentes humanos tienen como un aspecto intrínseco de lo que hacen, la aptitud
de comprender lo que hacen en tanto lo hacen (...) Pero la reflexividad opera
solo en parte en un nivel discursivo. Lo que los agentes saben sobre lo que hacen
y sobre las razones de su hacer (...) es vehiculizado en buena parte por una
conciencia práctica. Una conciencia práctica consiste en todas las cosas que
los actores saben tácitamente sobre el modo de "ser con" en contextos
de vida social sin ser capaces de darles una expresión discursiva directa(...)
la rutina es un elemento básico de la actividad social cotidiana(...) y es el
fundamento de la naturaleza recursiva de la vida social(...) y es vital para
los mecanismos psicológicos que sustentan un sentimiento de confianza o de
seguridad(...) introduce a los agentes una cuña entre el contenido
potencialmente explosivo de lo inconsciente y el registro reflexivo de una
acción producida( ...) La naturaleza situada de una interacción social se puede
examinar con provecho en relación con las diferentes sedes a través de las
cuales se coordinan las actividades cotidianas(...) estas sedes no son meros
lugares sino escenarios de interacción(... ) para dar sustentos a los actos
comunicativos. Una fijeza espacio-temporal normalmente implica una fijeza
social, el carácter esencialmente dado de los medios físico de la vida
cotidiana se entreteje con una rutina y ejerce una profunda influencia sobre
los contornos de una reproducción institucional.” Agnes Heller establece que si examinamos la
vida cotidiana desde el punto de vista
de la relativa continuidad constatamos, que “en el proceso de socialización y
de adecuación(...) en la vida cotidiana se determinan nuevas categorías, las
cuales posteriormente o se conservan o al menos e despliegan por algún tiempo
por lo tanto se desarrollan o bien retroceden. "
Decimos con Elsie Rockwel que
“la institución escolar adquiere existencia y continuidad en la medida que determinados
sujetos colectivos la han conformado históricamente. La conformación del
magisterio en diferentes épocas y lugares hace que la escuela asuma sentidos
diferentes mediante contenidos y prácticas diferentes, a pesar de la
continuidad formal y la normatividad única que definen a la institución. La
heterogeneidad y la historicidad de lo cultural, tal como cobra existencia en
el sentido común y en la práctica al interior de la escuela, permiten suponer
que en el ámbito escolar también coexisten elementos de muy diverso origen:
elementos compartidos por maestros y alumnos en la medida de su cercanía
cultural o bien concepciones opuestas entre ellos, donde no siempre es claro
cuál de las dos concepciones contiene las intuiciones de una filosofía del
porvenir. Desde variadas presuposiciones culturales de los actores se
comprenden, asimilan, reinterpretan, rechazan, los contenidos programados
explícitamente para la escuela. En todo caso, la dinámica cultural al interior
de la escuela dista de ser simple imposición o claro conflicto cultural (...)
El sentido hegemónico o contra-hegemónico de los contenidos de hecho producidos
o reproducidos en las escuelas de determinado lugar y tiempo es aún pregunta
abierta. El estudio de éstos contenidos
culturales en la escuela debe atender tanto al discurso como a la práctica, con
la certeza de encontrar muchos puntos de contradicción entre ambos”.
Concebimos entonces a la escuela como un espacio de
construcción de significados. José Tamarit realiza una interesante integración
que nos permite ver como la escuela distribuye y crea discurso. Retomando a
Gramsci sostiene que la escuela contribuye a la formación del habitus
mediante la inculcación de un arbitrario cultural cuyos principios serán
interioridades, incorporados por los sujetos sometidos a la acción pedagogía.
Como también afirma Bourdieu “ningún enunciado científico sobre la realidad
puede ser ajeno a la lucha por las clasificaciones y en la medida en que es
divulgado está condenado a aparecer como crítico o como cómplice”.
Estas visiones están en medio de la lucha por las
significaciones, lucha por la imposición de lenguajes, lucha por las
representaciones sociales.
Preguntas de
investigación: ¿Cuáles son las prácticas discursivas que circulan en la
institución? ¿A qué refieren? ¿Cómo son las prácticas pedagógicas que predominan
en la institución? ¿Cuál es el discurso que legitima esas prácticas? ¿En torno
a qué discurso se configura la práctica pedagógica institucional? ¿Qué relación
existe entre la cotidianeidad escolar institucional y los discursos hegemónicos
que circulan?
Supuestos de
trabajo:
Para la construcción del objeto de investigación hemos
recurrido a categorías teóricas de análisis institucional y del discurso
proveniente de la sociología crítica y la teoría del lenguaje. Dichos conceptos
nos han servido para elaborar las preguntas que orientarán la aproximación al
campo. Los mismos han sido seleccionados tanto por el nivel de generalidad en
el que se formulan como por la riqueza teórica que aportan y que pueden permitir realizar el trabajo
etnográfico necesario para introducirnos en la empírea y luego analizar como lo
entiende Elsie Rockell desde los mismo la riqueza de los datos. Nos hemos
referido por tanto a los conceptos de cotidianeidad, habitus, sentido común,
hegemonía, prácticas discursivas, sujeto social entre otros que podrán ir surgiendo
a medida que avance el análisis. Creemos que los mismos pueden aportar en el
inicio de la investigación una primera forma de aproximarnos al terreno ya que
el investigador posee desde el principio supuestos que es necesario explicitar
para garantizar la necesaria distinción entre empírea y teoría.
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